sábado, 29 de diciembre de 2018

Otra vez Noche Cerrada






©Natalia Molinos Navarro

Otra vez noche cerrada y yo sin comerme una rosca, no quiero quedar con el Javi porque está la mar de orondo y me van a dar ganas de pegarle un buen mordiscacho. Además, con él no se liga nada. Está muy bien para contarle tus cosas –bueno las de antes que de las de vampiro todavía no me atrevo a decirle nada- y para irte a tomar unas birritas, pero para agenciarse uno unas pibitas, como que no… Para eso es mejor el Paco, las tipas se le pegan como moscas a la miel, pero es tan guaperas que te deja a dos velas. Ya me ha pasado un par de veces… él con una y yo con otra y al final me quedo con un palmo de narices y ellos acaban los tres enredados… Yo creía que siendo vampiro la cosa se me arreglaría un poco, pero no, hay que currárselo como siempre…

Del trabajo no  digo nada. No me han contestado aún. Yo creo que no les gusté mucho. Es que, me miraban mucho el colmillo, y, al final, me molestó un poco y quise marcharme deprisa. Entonces se me ocurrió probar si podía convertirme en murciélago -como en las pelis- así que empecé a encoger los hombros y hacer movimientos para intentar echar a volar… Nada, ni un palmo del suelo. Pero es que, encima, los de la entrevista se creyeron que me estaba atragantando con algo y me empezaron a dar una de golpes… La verdad, que aunque me llamen yo no voy,… me parecen unos bestias.

viernes, 14 de diciembre de 2018

De dentistas y otras cosas


©Natalia Molinos Navarro


Nada , que no hay tu tía. Conseguí dentista. Parece que le va la onda siniestra y gótica, así que está encantado conmigo. Hasta me hace buen precio –creo que, de todas formas, le gusta un poco lo sádico porque no me pone anestesia ¡y no veas tú lo que duele! – bueno, a lo nuestro,..  llevamos intentando varios arreglos con el tema del colmillo y, nada, que no hay manera. Lo único hasta el momento que parece funcionar –por lo menos a la vista- es un tubito de plástico que me agarra al diente con una pasta como para las dentaduras postizas, pero acaba despegándose con el uso y el problema es que no produce el agujero que debería… queda muy desarmónico en relación con el verdadero. Con el tubito, a veces no sale ni sangre y, cuando sale, es poquita… pero bueno, por lo menos puedo hablar con él –el dentista- de estas cosas que me preocupan.

La otra cosa que me ha empezado a preocupar es que estoy más blanco que el papel y tengo que engañar a todos con un rollo de una alergia a la luz del sol. Se lo creen porque hoy por hoy casi todo el mundo tiene alguna cosa de estas y a cual más rara… Lo de las comidas y cenas con amigos y familia, de momento lo llevo bien, amigos tengo dos que veo de pascuas a ramos y familia poca… les digo que quiero carne poco hecha y cuela… todavía no se han fijado ni en los colmillos…

Lo del trabajo es otro tema, mientras tenga el subsidio voy marchando, pero se me va a acabar y tengo que encontrar un trabajo. La semana que viene tengo una entrevista, ya os comentaré que pasa.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

¿Por qué a mi?

©Natalia Molinos Navarro

¿Por qué tuvo que pasarme esto a mi? En primer lugar, ni siquiera quería ser vampiro, fue una cosa totalmente casual. La morenaza tetona me chupó el cuello y me dejé llevar, ni me di cuenta en ese momento de que los ojos le brillaban en un tono más bien rojizo, que esos mechones blancos en el pelo no eran de punk, y que sus manos parecían más bien garras… 
Uno se engaña a si mismo…, es la luz de la disco, ella está que arde… Vamos que la cosa prometía y ya me veía yo contra la puerta del baño de mujeres disfrutando de lo lindo. Pero no. Es que a mi estas cosas no se me dan bien, ¡pero si yo no ligo nunca a la primera! –que me lo tenía que haber visto venir…- Y ahora estoy aquí condenado a ser el vampiro más tonto de la historia, porque ella me mordió -¡vaya si me mordió! La mar de a gusto, pero el resultado no fue el esperado ¡qué sólo me salió un colmillo, oiga! ¿y ahora yo que hago? ¿a quién reclamo? Porque la tetona desapareció de mi vista en cuanto tuvo lo suyo –todas son iguales- y ahora me quedó yo con un colmillo fuera que parezco un lelo…

Ya he intentado morder a varias, pero se cachondean… y cuando por la noche pillo a alguna despistada detrás de una esquina, la marca no es la buena, no quedan los dos boquetillos de rigor, la marca del vampiro auténtico: 

Punto 1.- no sorbo todo lo que debería, con lo que estoy un poco famélico y encima tengo que salir a buscar más materia prima, 
Punto 2.- no convierto a nadie, porque la cosa no da solo con un colmillo, así que ni cohorte de beldades aleteantes ni ná de ná y, 

3º y más importante: ¡No tengo glamour! Y eso es básico para un vampiro… Por mucho que miro la tele a ver si se me pega algo de los que salen en las películas y las series, yo soy de Móstoles, y a mucha honra, y no consigo tener el look apropiado. Colmillo, he intentado ponerme uno postizo, pero se me queda pegado al cuello de la víctima y encima después se ríe… Me han hablado de un buen dentista estético, a ver si le pillo una de estas noches y consigo hacer un arreglo…

A ver cómo va esto…

Pensamientos de lunes

Lunes por la mañana y no puedo salir de casa. El sol me mata. Bueno, no literalmente. Pero podría matarme. Sobre todo si el sol es fuerte. S...