Por fin hemos descubierto porque no me
funcionan las prótesis de colmillo. Estaba en el dentista el otro día y
mientras se inclinaba hacia mi me fijé en la vena del cuello, que parecía latir
a ritmo de “cómeme”. Se ve que tenía apetito porque de repente le asalté y le
pegué todo un mordiscón… menos mal que al tipo le van estas cosas. Se asustó un
poco y me retiró rápidamente… pero después, entendimos todo. Resulta que los
colmillos son retráctiles –claro, como ahora no me puedo ver en los espejos ..., por
cierto, que debo tener una barba…- se alargan cuando me excito ante la
posibilidad de sangre. La mala noticia es que entonces no hay -de momento..-, una manera de arreglar que se alargue el que no parece funcionar. Con una prótesis permanente, tendría los dos extendidos en los momentos de excitación. Pero en momentos de tranquilidad, me quedaría siempre con un colmillo constantemente asomando por la boca. Por lo menos ahora, las víctimas, no se fijan mucho.
Otra cosa que me preocupa últimamente es mi look. Le estoy dando muchas vueltas a mi
imagen, la imagen que quiero dar como vampiro. Algo complicado también, sin
poder uno reflejarse en nada, por lo que creo que sí me pongo el colmillo largo
permanente todo el tiempo tendré una pinta innoble y hay que pensar también que
estoy en búsqueda de empleo. De momento tendré paciencia a ver como se dan las
cosas. No sabía yo que esto de ser vampiro iba a darme tantos dolores de
cabeza…
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